(Falsas Apariencias 02) Cuando la memoria olvida by Noelia Amarillo

(Falsas Apariencias 02) Cuando la memoria olvida by Noelia Amarillo

Author:Noelia Amarillo
Language: es
Format: mobi
Tags: prose_contemporary
ISBN: 9788493852627
Publisher: Editorial El Maquinista
Published: 2012-01-27T01:28:24.385519+00:00


Las horas pasaron sin que ellos se percataran. No se habían movido del sitio, ni habían intercambiado posiciones, y mucho menos escuchado la música ni visto el espectáculo. Habían estado inmersos el uno en el otro. Pero el tiempo, ignorante de que debía permanecer detenido, siguió su curso y las necesidades corporales hicieron acto de presencia.

—Marcos —habló Ruth contra el cuello de su amigo—, necesito levantarme.

—No —respondió éste. La abrazaba con fuerza manteniéndola unida a él, sentada sobre su regazo, con él en su interior. Las manos largas y delicadas enredadas en el cabello de su nuca, sus labios rosados y carnosos acariciándole el cuello, los pezones erectos apretados contra su pecho. Estaba en el paraíso y no iba a permitir que Ruth se alejara.

—Marcos, va en serio. Necesito hacer ciertas cosas.

—¿Qué cosas? —preguntó él alzando las caderas. No es que estuviera duro, como todo se andaría.

—Pis —susurró ella.

—¿Chis? —No la entendía con la música tan alta.

—¡Pis! —gritó ella.

—Aja. —Ahora que Ruth lo mencionaba, su vejiga, quizás por simpatía, se unió petición—. Vamos, te acompaño.

Abandonaron el reservado agarrados de la mano, aunque ninguno de los dos se percató de ello. Cuando bajaron las escaleras, vieron que la planta baja había devenido en una especie de orgía. La gente se apareaba sin complejos en sillones en forma de "U", apoyados contra paredes y columnas, se hacían felaciones y cunnilingus arrodillados sobre las mesas. Encima del escenario un puñado de hombres y dos mujeres enseñaban al público que estuviera en condiciones de atender las lecciones, la mejor manera de montar una orgía. Marcos se quedó asombrado. Durante el tiempo que estuvo fotografiando esos locales jamás se había quedado hasta tan tarde; eran más de las cinco de la madrugada, y hasta esa misma noche no había visto el club en su apogeo. Sintió la mano de Ruth apretarse contra la suya y la miró sonriendo.

—Tranquila, "Avestruz", no te voy a dejar sola aquí abajo.

—Eso espero. —Sonrió nerviosa.

La acompañó rápidamente hasta los aseos femeninos e intentó entrar, pero el gorila que estaba cerca se lo impidió.

—Normas del club: cada uno en su aseo y Dios en el de todos —gruñó un hombre enorme con unos brazos que eran tres veces los de Marcos.

—Claro, claro, solo quería asegurarme de que no había dentro nadie que molestara a la señorita.

—No lo hay —bufó el tipo de nuevo.

—Entra tranquila, Ruth, te espero aquí fuera.

—Vale. No te alejes —respondió ella con reservas.

—No me moveré de aquí.

Y no lo hizo, aunque necesitaba desesperadamente ir al baño. Esperó paciente a que ella saliera, luego la acompañó de vuelta al reservado, descolgó el teléfono y pidió un par de bebidas.

—Voy al aseo —comentó al colgar el teléfono—, necesito cambiar el agua al canario, abajo no me atrevía a dejarte sola, pero aquí estarás bien. El gorila de la escalera no deja subir a nadie que no tenga pagado el reservado. Además, la camarera está a punto de traer las bebidas. No tardo más que un segundo.

—No te preocupes —contestó— Marcos —le llamó cuando salía por la puerta—, eres un sol.



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.